2013
Batalla de Ciervos / Battle of the Stags
Libro de Artista / Artist Book.
Paperback. 64 pag.
Taller de Ediciones Económicas. Guadalajara. México. (Enero / January 2013)
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reseña Nota al Pie
reseña Ignacio Mejía
reseña Reseñario de Poesía

Sobre el libro, Jorge Sosa, artista visual, escribió:

Las normas de conducta del sistema de producción, distribución y consumo artístico que domina en México se han filtrado hasta el tuétano de los creadores de mi generación y sus alrededores, entregados a las imposiciones de un régimen patrocinado por un puñado de socios que otorgan reconocimientos y castigos; la mayoría ha renunciado a la posibilidad de entender el arte y generarlo a través del pensamiento independiente, reflexivo, crítico y solidario. Persiguen zanahorias, dólares, pedazos de carbón o palmaditas en la espalda. En realidad, se trata de sometimiento, arte a destajo basado en la ecuación costo beneficio.

En este baldío afortunadamente hay excepciones, artistas un tanto más silenciosos, cuyos esfuerzos son de largo aliento, son generosos y provocan que el arte recobre su naturaleza, se comparten, aprenden de la experiencia propia y ajena, renuncian a ser espectadores o protagonistas.

Por eso celebro la decisión de publicar este ejercicio colectivo, actualmente los esfuerzos editoriales merecen un apartado en el despliegue de alternativas dignas ante un sistema que lo devora y desecha todo. Un libro transforma sus tiempos, amplía perspectivas, genera otro ritmo y tono, el humano.

Batalla de Ciervos resulta una miscelánea de rutas de exploración, articula documentos de distintos tiempos y espacios para proyectarlos unos sobre otros, generando registros invisibles, colisiones en la memoria de lo que parece no estar y que puede ser reconstruido por cada lector. La experiencia cotidiana es también una ficción, un vehículo poderoso para iniciar una averiguación inagotable, saber quiénes somos. Yo es un otro.

Es importante revisar el sitio que ocupa la documentación para comprender los movimientos culturales y artísticos contemporáneos; es primordial concentrarnos en la forma y contenido del registro para entender los desplazamientos estructurales que están experimentando las disciplinas del pensamiento, los documentos son formas de guardar en la memoria la manera en que algunas indisciplinas del pensamiento asaltan la escena cotidiana. Ahí radica su valor.

Batalla de ciervos es un dispositivo para ese asalto, es en conjunto una huella cambiante, sin orillas ni fronteras, es el registro de una zona de paso que documenta la posibilidad de transformación.

Conozco a Balam desde hace diez años y eso me ha permitido observar de cerca y de lejos cambios profundos en sus pensamientos y actitudes en cuanto al sentido que descubre en el arte. También he admirado su disposición para comprender y enfrentar con entereza algunos vericuetos y desencuentros de la vida. Aprendiendo, resistiendo.

Como conclusión: ninguna, prefiero decir que la primera impresión que tuve cuando leí Batalla de Ciervos, fue que estaba ante algo que me resultaba extremadamente familiar. De cierto modo, nuestra amistad ha sido un territorio de confluencias y enfrentamientos, un proceso complejo de desarreglos y reconstrucciones, una batalla donde cada uno ha podido comprender lo que es y no.

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Sobre el libro, Christian Barragán, curador y coleccionista, escribió:

UN UMBRAL, DIRÍASE.

Descendiente de Charles Lamb, Ricardo Garibay, Cioran y Luis Ignacio Helguera, la escritura de Balam Bartolomé es horizontal. Ajeno y distante a posturas de domino y sumisión, frecuente en historiadores y críticos, Bartolomé practica una sintaxis lúcida y lúdica, definitiva y llana como un hueso. Empleando una voz templada, ágil y sinuosa, Bartolomé (Ocosingo, 1975) ha escrito Batalla de ciervos a manera de una fuga renacentista. Edición depurada en un tiraje limitado de trescientas copias, esta ópera prima de Bartolomé es la reunión eficaz de imagen, ensayo, relato y prosa poética alrededor de los universos del arte y el artista moderno y contemporáneo. Pero no es éste libro un compendio de quinientas hojas sino una bitácora de tránsitos y mudanzas entre días y siglos por el azar y sus accidentes, por la creación y sus encuentros inesperados.

Es precisamente un viaje al Museo de Orsay, en París, el centro y título de este diario de batallas. Su autor pretendía conocer el pequeño y amenazante cuadro de Gustave Courbet (1819-1877) El origen del mundo (1866), pero en su lugar halló una pintura monumental y sombría: El celo en primavera. Combate de ciervos, pintada cinco años antes, en 1861. La descripción que hace Bartolomé de este encuentro es rotunda: “(la obra) encarna la contradicción que conlleva el enfrentamiento con aquello otro que también es uno”. Un combate en espejo, siniestro y simétrico consigo mismo.

Un accidente dispuso a Bartolomé frente a un cuadro que no buscaba mientras aquel anhelado aún permanece esquivo a su mirada. En otro momento, recorre el otoño camino al Museo de Filadelfia, quiere “ver” Étant donnés (1946-1966), última obra de Marcel Duchamp (1887-1968). Balam escribe: “Compruebo que la esencia de algunas obras es imposible de aprisionar en una estampa. Son visiones totales e inaprensibles.” Son, al mismo tiempo, todo y nada.

Resulta claro que Batalla de ciervos no trata sobre mamíferos, y en estricto sentido, ni siquiera sobre obras de arte (trampantojo), sino del enfrentamiento de dos visiones simultáneas, opuestas y coincidentes del Arte. Mientras que el señor Courbet, a través de sus facultades realistas, impele al espectador a mirar hacia dentro (ya sea en El origen del mundo, donde observamos en escorzo el cuerpo desnudo de una mujer, ya sea en El celo en primavera donde el tema es abiertamente ontológico) propiciando un acto de reflexión y recogimiento; Duchamp incita mirar hacia fuera, consintiendo miradas lascivas, libres e imprudentes. Sólo, cabe señalar, el afuera de Marcel Duchamp está “adentro”, justo en el mismo sitio intangible señalado con óleo por el señor Courbet. ¡Revés! El otro que también es uno: “Era, a un tiempo, todo gusano y todo caca.”

Balam Bartolomé es irónico y cínico. Camina junto a Diógenes de Sinope y Antístenes por los siglos XIX, XX y XXI escupiendo sobre los templos de la historia. Y a la usanza de Courbet y Duchamp, desnuda certidumbres y olvidos, nombrando el gozne en el cual giran la realidad y la fantasía, el pensamiento y el ensueño, el instinto y lo poético. “Lo mismo sucede con la realidad pues, en su perímetro incierto, el límite entre certeza y vaguedad se pierde en el camino del rumor.” Es él mismo, o al menos su escritura en Batalla de ciervos, mirilla (un umbral, diríase) por donde asomarse al mundo.

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Sobre el libro, Obed González, escritor y periodista, escribió:

EL HÍBRIDO METATEXTUAL QUE CONLLEVA LO POÉTICO.

"La obra me impactó pues, más allá de su factura impecable, encarna la contradicción que conlleva el enfrentamiento con aquello otro que también es uno; la confrontación constante entre lo que somos, nuestros contexto y sus posibilidades."

Alfonso Reyes en Palinodia del polvo nos muestra en toda su extensión de lo que es un híbrido literario al realizar una combinación entre la poesía y el ensayo, texto donde la misma poesía es la reflexión. El híbrido literario hace referencia a una estructura constituida por dos o más géneros literarios distintos y que su función es tanto estética como sensible y comunicativa. Balam Bartolomé en este libro más que realizar un híbrido literario experimenta con un libro híbrido en su unidad porque en él confluyen el ensayo, la poesía, la narrativa y algo muy poco inusual en la literatura mexicana: la paráfrasis del texto de divulgación científica. Además el mismo libro transforma en un objeto de concepto interdisciplinario al incluir en él la fotografía, el grafiti, la composición visual como los caligramas y ciertos anuncios de periódicos que le proveen identidad y hacen que el libro llegue a lo metatextual.

Este primer libro posee en lo profundo la esencia que todo escritor debe contener y que es materia primordial de los poetas que es el la intuición poética, el enfrentamiento consigo mismo. Este evento se va revelando a través de la observación de los otros y lo otro:

"Sin embargo, esta lucha en espejo, salpicada de tintes al mismo tiempo primitivos y ontológicos, está envuelta de una atmósfera de inquietante nobleza, aquella que constituye la combinación entre lo instintivo y lo poético."

Batalla de ciervos, este híbrido transmuta en un libro poético puesto que la creación y la misma reflexión de ella está inmersa en sus líneas. Es una reflexión en relación al habitar el mundo, que es lo que consiente la poesía. Este lanzarse hacia adentro para tomar una posición en lo externo. Mantiene el libro en sus páginas la esencia heideggeriana sobre el ser y el estar, la cosificación que provee el estar cuando no se es. La concepción platónica de que el cuerpo es la prisión del alma sólo que Balam intenta equilibrar esta concepción donde los dos elementos tienen la misma importancia. Reflexiona sobre la vida como lo hacen los poetas y los filósofos, nos confiere en su escrito la transformación del poeta de un primer soy a otro que será pero también nos confronta con la duda, con aquello que sólo se queda en la apariencia:

"A mis ojos el bicho se volvió agraciadísimo; justo y puntual, perfecta y naturalmente inteligente. Era a un tiempo todo gusano y todo caca. Definitivamente estaba en lo suyo. O qué se yo."

El libro manifiesta este eterno preguntar ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Las preguntas constantes hacia el Ser y que Balam intenta hallarle respuesta a través de la otredad, de ser respondido desde aquel otro, de aquel otro que siempre está conmigo y que es el mismo que en la intimidad del silencio y la soledad me susurra al oído estas preguntas y en ocasiones las respuestas. Esta dualidad interna que se encuentra entre luces y sombras, este otro irracional y violento que también soy y que se manifiesta cuando me altero, alter – Otro, cuando soy otro.

"Un escalofrío recorre mi espalda hasta la nuca. Mi mandíbula endurece y mis dientes rechinan con fuerza. Observo la escena con horror pues sé que la cáscara agónica es inocente. El verdadero asesino es otro: Yo."

Batalla de ciervos de Balam Bartolomé es la metáfora de los híbridos que somos a través de los distintos elementos que nos proveen unidad. Es la visión poética por medio de la interdisciplina que nos permite observar que nada permanece desconectado dentro de la creación, de la poiesis.

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Sobre el libro, Juan Pablo López, varioinventor, escribió:

BATALLA DE CIERVOS, LIBRO DE CAZA.

Me decía el maestro de filosofía en sus cursos que el método negativo de conocimiento es posible y útil pero falta más de una vida para encontrar el final. El método negativo comienza en cualquier punto, no tiene un principio ni un comienzo natural, por ejemplo: el libro de Balám Bartolomé, Batalla de ciervos, no es un bote de cloro, no es un buffet de abogados, no es un collar de chaquira ni el fin del verano, no menciona la Biblia en ninguna parte, no habla de política, ni de deportes, tampoco de los cambios climáticos y muy poco de huracanes, éso sí: unas cuantas historias o ficciones, unas reflexiones artísticas, algunos comentarios de vida al margen, citas tomadas un poco en cualquier lugar y varias ilustraciones desconcertantes.

Tal vez me hubiera gustado encontrar en el libro acertados comentarios sobre la fauna en Ornans, por poner un ejemplo cualquiera -tal como ocurriría en un diálogo de Buñuel- y sin embargo Batalla de Ciervos, igual que el cuadro de Courbet, del cual toma prestado el título, va directo al cuello, responde con algo así como «de cualquier manera nos vamos a morir» que es otra manera de comenzar con un «No». A partir de ahí todas las posibilidades están abiertas, los textos siguen un orden de persecución como en un cuadro de caza: dos ciervos peleándose y un tercero agonizando a la mitad del bosque en un atardecer. En el libro algo es claro, los dos ciervos son el mismo, uno mismo, un mismo en sentido contrario; opuestos son reflexión, son batallarse, pelearse, desdoblarse, combatirse y dudarse, «o qué sé yo». Distribuidos a lo largo de los textos encontramos pares antagónicos de dominios dispares que pasan de la biología a la antropología sin una intención bien definida: instintivo & poético, éxito & fracaso, estar & suceder, todo gusano & todo caca, Joseph Beuys & Pedro Infante, leisure & idleness. Cada par propone un punto de encuentro único, un campo de batalla semántico diferente y específico pero todos ellos tienen de fondo, como esceno-grafía, la voluntad de reunir palabra e imagen.

Palabra e imagen son reinos libres y soberanos, terrenos autónomos, cada uno se piensa a si mismo, sin tomar como referencia al otro, se construye con sus propios recursos y sólo ocasionalmente, sus ciudadanos cruzan la frontera. Batalla de ciervos es la historia del cazador que encontró por accidente su presa en los dominios ajenos y regresa malherido y en cueros, con los anzuelos limpios y las puras cornamentas, para contar y desmentir lo que hay del otro lado. Ya alguien lo había dicho y se nos olvidó o negligentemente se nos traspapeló, ya lo sabíamos pero también necesitamos que nos lo recuerden como las buenas maneras y los señalamientos de urbanidad «No grave can imprison a hurricane».

Paralelas a estas aventuras de caza, aparecen fragmentos de la vida cotidiana, aforismos culturales a la manera del Reader's Digest, extractos triviales como pueden ser un niño disfrazado de burro y un burro disfrazado de niño. ¿Recuerdan aquel pasaje de El guardián entre el centeno, donde Holden trata de convencer a su novia de escaparse a toda costa y cueste lo que cueste?:

"Ya dije que no, no habrá lugares maravillosos a donde ir cuando que termine la universidad y éso. Escúchame. Será completamente diferente. Tendremos que bajar utilizando elevadores con maletas y todo éso. Tendremos que llamar a todo el mundo y decirles adios y enviarles postales desde hoteles y todo éso. Y yo estaré trabajando en una oficina ganando un chingo de varo y tomaré taxis y autobuses en la Avenida Madison, y leeré periódicos, y jugaré bridge todo el tiemo, e iré al cine y veré un montón de cortos, y de trailers y de noticiarios estúpidos. Esos noticiarios. Dios mío. Siempre hay una carrera de caballos y una señora rompiendo una botella contra un barco y un chimpancé con pantalones andando en una pinche bicicleta. No será lo mismo. No entiendes nada de lo que quiero decir."

El tercer ciervo en el cuadro de Courbet, el que no batalla, el que agoniza, el vencido, representa la Verdad verdadera o el Quinto cuarto en el libro de Balam Bartolomé, epiteto para nombrar lo incierto, lo temido, lo posible pero improbable. Cuando el tercer ciervo se presenta, cuando llega, toma el nombre de la tercera moira: Átropos, no se mueve ni gira, ni metaforiza nada literalmente, ciega con sus invectivas y anuncia el final:"Hasta tú comes pan."

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PDF Batalla de Ciervos (fragmento)



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